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OTRA VEZ LA CIUDADANÍA VIA MATERNA MANOSEADA POR TODOS.

OTRA VEZ LA CIUDADANÍA VIA MATERNA MANOSEADA POR TODOS.

Si bien la propuesta fue firmada por algunos otros de los diputados elegidos en el exterior,  la mayoría de estos – como vienen haciendo desde hace mucho – brillaron por su ausencia, como casi siempre aún cuando se trate de temas neurálgicos para la comunidad residente en el exterior.

Ante la pregunta concreta del porqué no se había implementado – en sede administrativa – el reconocimiento de la ciudadanía a los hijos de madre italiana, y padre extranjero, nacidos antes del 1º de enero de 2010, luego de la Sentencia n. 4466, del 25 de febrero de 2009, de la Suprema Corte de Casación, la subsecretaría contó a los diputados una historia que Bucchino calificó como  surrealista, en la que unas hadas azules había llevado la solución al decreto de mil prórrogas, pero un gnomo maligno la arrojó al agua, por lo que las hadas debieron recogerla y enviarla a otro navío que la llevará a buen puerto.

Veamos la fábula: "C’era una volta una legge che voleva dare giustizia alle donne emigrate e ai loro discendenti. Questa legge le fate azzurre l’avevamo messa sull’Arca delle Mille Proroghe, ma un elfo maligno l’ha buttata giù. Le fate azzurre, pietose, l’hanno raccolta e per non farla scoprire dagli elfi maligni ora la vogliono caricare su un vascello secreto che la porterà fino al porto del salvamento". 

Pero es que, parece – según comenta el diputado Bucchino - que el supuesto navío que debía llevar la solución a los discriminados no aparece en ningún puerto, no se sabe si ha partido o se ha perdido, si su comandante es un maligno sujeto que no dará ni media galleta, ni un sorbo de agua  a los tripulantes – todos italianos residentes en el exterior – para que mueran durante el viaje, de la misma forma que están muriendo – y no por falta de galletas ni de agua – sus órganos representativos (COMITES, CGIE) en un plan que  - según agrega el citado diputado – tiende a hacerlos desaparecer de la faz de la tierra, en un plan dirigido por quien denomina “Il Rommel della Farnesina, o La Volpe di Ponte Milvio (el senador  Alfredo Mantica, subsecretario del Exterior del MAE, con delegación para los italianos del exterior).

Una prueba de lo dicho – entiende Bucchino – es que el Gobierno ha dejado pasar un año en un supuesto estudio de la sentencia, para luego – y con una excusa pueril  (la imposibilidad legal para las mujeres que perdieron la ciudadanía por matrimonio de readquirirla por la declaración exigida por el régimen del derecho de familia) – no ha procedido a implementarla, pretendiendo por una parte que el Parlamento disponga la reforma del régimen de la ciudadanía, y por la otra limitarla solo al hijo y el nieto del emigrado (estos últimos hoy sexagenarios, ya que nacieron antes de 1948), lo que equivale a decir que se deja todo como está . 

Cabe realizar algunas reflexiones a todo lo actuado en relación al tema:

1.    En primer lugar – y aún cuando lo actuado por los diputados del PDL es meritorio – no debemos olvidar que en la anterior legislatura el relator Gianclaudio Bressa – también perteneciente al Partido Democrático – con una excusa tan pueril como las explicaciones de la subsecretario Ravetto – quitó del texto unificado que pasaría al aula la ciudadanía para los nacidos antes de 1948 y la readquisición para los naturalizados.

2.    Las explicaciones brindadas por Laura Ravetto se refieren al caso de pérdida de la ciudadanía por parte de la madre, y no al caso de hijos nacidos antes de 1948 de padre extranjero y madre ciudadana, casos para los que no se presentan los obstáculos planteados por la subsecretario. Tanto Bucchino como Porta deberían saber que ese es el caso general para sus países de residencia (Estados Unidos y Brasil) y que en toda América – desde Alaska a la Tierra del Fuego, con la excepción de Perú – no rige la transmisión jure matrimonio de la ciudadanía del marido a la mujer, por lo que esta no pierde la originaria italiana por causa del matrimonio.

3.    Continúa la inoperancia del CGIE y de los COMITES para impulsar el reconocimiento de la ciudadanía italiana en un pié de igualdad para todos los descendientes de los emigrados, naturalizados o no, nacidos antes o a partir del año 1948, los que ocupados en otras cuestiones olvida esta que – como hemos dicho resulta neurálgica para los italianos del exterior.

Llama la atención que los parlamentarios y los organismos citados no sepan recurrir a un asesoramiento que ubique los temas en su justa dimensión legal.    Recuerdo que en oportunidad de la  “Reunión de la Comisión Continental de América Latina del CGIE” que se celebró los días 4, 5 y 6 de octubre de 2004, en el Palacio San Miguel, de la ciudad de Buenos Aires, debí soportar la charla de café brindada como conferencia por un supuesto “experto” en ciudadanía italiana, el señor  Ferdinando Pezzoli, residente en Chile, quien carente de fundamento alguno sobre el tema abogó por el fin de la ciudadanía, más alla de la primera generación del emigrado sin que, en la oportunidad, se me permitiera hablar por falta de tiempo.  En tanto algunas madres continúa sufriendo por parte de algunos de sus hijos, injustamente discriminados.