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Como mandar un club de fútbol a la quiebra

El esfuerzo, el triunfo y la derrota.

La estructura toda del fútbol argentino necesita un cambio. Desde la dirección de la A.F.A., a la estructura dirigencial de los clubes, desde la influencia de los barras, hasta la tarifa por la televisación de los partidos necesitan de un barajar y dar de nuevo.  En tanto grandes clubes viven como un verdadero desastre la pérdida de su categoría y, así, el caso de Rosario Central, conmueve a medio de Rosario, y deja a la otra media sin el clásico con el que año a año vibra toda la ciudad. Es posible que otros grandes sigan el camino de Central, en tanto no se corrijan muchas cosas en el andamiaje de los torneos, y en la forma de gestionar las instituciones. ¿Será que algo hicieron mal sus dirigentes? ¿Será que no planificaron como debieron hacerlo el futuro?

 

Porqué  los triunfos, y porqué la ausencia de estos.

Una serie de triunfos, como las que consiguieron últimamente el Barcelona y el Inter, no puede conseguirse solo por casualidad, ni siquiera con los mejores jugadores, pues también otros clubes los tienes (Real Madrid, Manchester, etc.). Para ganar los mayores trofeos en juego, como han hecho el Inter y el Barça,  no solo se deben tener buenos jugadores,  buenas inferiores, un buen proyecto, un estilo de juego y un buen técnico.  Se necesita – y en primer lugar – una  dirigencia decente y pensante. Mucho se ha escrito sobre esto – siempre post factum – cuando algunos alcanzan el ideal de una racha triunfadora. Más difícil es ver que se analice cómo se hace para fracasar de forma rotunda y sistemática. ¿Porqué un club con la potencia económica del Barcelona – aún no tiene sponsor en su camiseta - no había ganado nunca la copa intercontinental o mundial de clubes, o porqué el Internazionale de Milán no había podido repetir el máximo logro continental en cuarenta y cinco años?  ¿Porqué River Plate no ganó un campeonato desde 1957 a 1975, y porqué Boca Juniors en un período similar (1981 a 1998) solo ganó uno (19929? ¿Porqué, luego River ganó tantos campeonatos, y el mismo Boca Juniors ganó tres copas de América y dos intercontinentales en pocos años, si no se cree – como algunos lo hacen – que se vio favorecido por la necesidad del proyecto político de Mauricio Macri?    

 

El caso del Torino.

 

Enric Gonzalez desde su columna de “El País” ha analizado el caso del Torino.

¿Qué club de fútbol  en todo este mundo – se pregunta - tiene un santuario como el que el Torino dedicó a los muertos de 1949, su equipo de estrellas encabezado por el legendario Valentino Mazzola, cuyo hijo Sandrino brillara luego en el Inter?            El gran Torino regresaba de  un amistoso en Lisboa. Era en 1949 el mejor equipo del planeta, pero el avión en medio de la niebla se estrelló contra el monte Superga y nadie sobrevivió,  y allí – donde se erige el monumento - comenzó un camino de declinación que parece no tener fin, y que lo ha llevado a que sea considerado el club de fútbol más desgraciado del mundo.

 

La mariposa granate.

Gigi Meroni, La Farfalla  Granata,  de niño pobre y huérfano – pero con gran talento artístico – paso a ser el excéntrico y mágico jugador del Torino, una mezcla de Corbata y Ariel Ortega, con un estilo similar a los futbolistas sudamericanos. Al principio de  los 60 era la gran esperanza del “calcio” italiano, jugaba en cualquier puesto del medio hacia delante, tanto aparecía como wing, con centros impecables, como ponía una pelota en profundidad                 x  

 

Dos planes casi perfectos.

Quizá Francesco Cimminelli, un empresario local, compró el Torino y le ofreció la presidencia. Attilio Romero, quien quiso devolver al Torino a sus tiempos de gloria y – como lo hubiera hecho cualquier tifoso - gastó lo que el club no tenía, logrando el ascenso. Continuó derrochando nuevas sumas hasta que en 2005 el Torino volvió a descender, cayendo además en quiebra.

El Torino, al borde del deshuase buscó un propietario que fuera, también, un salvador, y encontró al menos adecuado: Urbano Cairo, apodado Miniberlusca – de su relación con Berlusconi, con quien entre otras cosas defraudó al fisco italiano con facturas falsas - se apoderó de la sociedad y la fundió totalmente. Aunque  Cairo logró el ascenso y mantener un tiempo al equipo en serie A, no hizo nada de lo aconsejable: sin inferiores, sin estilo, con fichajes de muchos jugadores ordinarios y con técnicos cuyos únicos méritos eran soportarlo. El último dolor que los granata debieron soportar se originó en la gran trifulca que sus jugadores  armaron tras el partido contra el Genoa en la penúltima fecha de la temporada 2008/9 , por la que siete de ellos fueron sancionados,  y así perdieron la posibilidad de ascender en la última fecha.  En materia de fracaso y sufrimientos el Torino es imbatible, afirma Eric Gonzalez.