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El conflicto de las Islas Malvinas

Una carta al "Correo" de la Sera" del Onorevole Fabio Puerta, delegado del Partido Democrático elegido en la Jurisdicción América Meridional.

Recordemos que el Diputado Merlo, tampoco tuvo tiempo de defender las enmiendas al proyecto de ley de reforma de la ciudadanía italiana, que le redactara Pro Civitas.

 

 

SE TRANSCRIBE LA CARTA DEL DIPUTADO PORTA

 

 

Roma,  19 de marzo de 2012 – Oficina de prensa On. Fabio Porta

 

 

A 30 AÑOS DEL CONFLICTO ENTRE ARGENTINA Y GRAN BRETAÑA:  REABRIR LA NEGOCIACIÓN SOBRE LOS MALVINAS NO ES UNA SOLICITUD DEMAGÓGICA

 

"El trigésimo aniversario del conflicto que contrapuso a Argentina y Gran Bretaña en las costas de las lejanas Islas "Falklands-Malvinas" en los años' 80 habría podido representar una útil ocasión de reflexión sobre el complejo y a menudo contradictoria relación de las potencias europeas con los Países latino-americanos.   Una vez más, en cambio, la gran prensa italiana amenaza distinguirse por el provincialismo estereotipado de la misma información relativa a la política extranjera, América latina 'in primis.'  Y así, mientras sobre las columnas del acreditado periódico inglés "The Times" se llega hasta a argumentar la restitución de los Malvinas a la Argentina (“One Falklands problem, one civilized solution”, di Simon Winchester, 14.01.2012), sobre nuestro "Correo della Sera ("Cuando Hollywood es antiamericana", de Massimo Gaggi,17.02.2012), se banaliza lo todo siguiéndose más el 'gossip' y el 'star-system' que una simple y oportuna descripción de los hechos. El artículo del "Correo", hablando de manera impropia de "trozo de territorio legítimamente poseída por una democracia liberal" (como si las democracias liberales, con Gran Bretaña a la cabeza, no tuviera nada que ver con el colonialismo), o de "dictadores latino-americanos" (la referencia es a dos Presidentes, discutibles cuanto se quiera, pero democráticamente electos cómo Chavez y Morales) acaba de para reenvidar una imagen pintoresca y lejana de la realidad del continente que más que cualquiera otro en las últimas décadas es crecido en el proceso de consolidación de la democracia y en la reducción de las desigualdades sociales, volviéndose al mismo tiempo económicamente una de las áreas del mundo más dinámico y desarrollado. Sobre los "Malvinas-Falklands" existe desde hace años un conflicto diplomático relativo a la soberanía, que ambos los Países reivindican, (y que, se precisa bien recordarlo)  está localizado a 14.000 km de Inglaterra y a algo más de 500 km. de la Argentina.

Pedir a las Naciones Unidas de reabrir la negociación no me aparece un acto de lesa majestad, y como prueba podría citar muchos casos análogos solucionados en el pasado o actualmente en fase de negociación internacional (solamente en Europa, baste pensar en la solicitud española de recobrar la soberanía de Gibraltar). El hecho que en el 1982 un gobierno argentino ilegitimo, una auténtica "dictadura", se embarcó en una absurda guerra, usada a finos propagandísticos internos, no exime la comunidad internacional actual de afrontar una controversia nacida  más allá de hace un siglo y aún no resuelta. A este propósito querría hacer notar sumariamente como todos los Países suramericanos, comprendido el Chile del no precisamente "revolucionario" Pinera, han manifestado solidaridad con el gobierno de Buenos Aires, cerrando sus puertos a los barcos que portan bandera de las "Islas Falkands".

En pocas palabras: también en este caso habríamos esperado de los medios de información un esfuerzo mayor de análisis y comprensión de la realidad, ofreciendo a los lectores mejores instrumentos e informaciones plurales y objetivas, antes que eslogan reiterados ciertamente a manos llenas de un cómodo conformismo, que parece de moda en los medios de comunicación global. Por años la América latina ha sufrido las consecuencias, también culturales, de siglos de dominio colonial europeo;  en las últimas décadas, después de haber superado otro triste capítulo, aquel de los regímenes dictatoriales, el continente ha reconquistado progresivamente aquel papel político y económico que le compete en el contexto internacional.

No la violemos una vez más con lugares comunes durísimos o con lecturas simplificadas que, además de no ayudarnos a comprender la realidad, nos alejan de Países que, al revés, deberíamos considerar parte integrante de nuestra historia y nuestro futuro."