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El pensamiento maniqueo en Italia y en Argentina.

El pensamiento maniqueo en Italia y en Argentina.

La actual situación de Bossi, nos demuestra que lo hecho por él y por su partido, difiere totalmente de lo expuesto en "el relato". La asociación de los hombres del PDL y de la Lega, con la criminalidad sureña, y el uso de fondos partidarios para comprar títulos universitarios y bienes personales han quedado en evidencia. El dedo medio levantado de Bossi, dirigido contra la "Roma ladrona", e incluso contra el himno italiano, hoy son motivo de burlas en internet contra la Lega Nord.

Existe, sin embargo, una diferencia notable y capital entre el pensamiento de los seguidores del sabio persa Mani (215 – 275 d.c.) y estos políticos, y está referida a la posesión de los bienes materiales. En efecto: los Maniqueos creen que el espíritu del hombre es de Dios pero el cuerpo del hombre es del demonio. Es por eso que creen que es necesario practicar un estricto ascetismo, para liberar al espíritu, y desprecian todo lo material, incluso al cuerpo. Muchos políticos, en cambio adoran todo lo material, y buscan la acumulación de riquezas, e imponer “el modelo” cuyas virtudes magnifican siempre a través de “el relato”, forma de actuar directamente proporcional a la voluntad de perpetuarse en el poder.

En Italia, esta contraposición maniquea fue fogueada por la Lega Nord, que opuso la idea de un sur mafioso y corrupto, impregnado de clientelismo y de gente que no trabaja, y un norte pujante y moralmente superior, con una forma de actuar diametralmente opuesta. El “proyecto” del berlusconismo, y de los Leguistas era – supuestamente – moralizar el tramado social italiano, y hacer crecer al País, en base al trabajo y a una conducta moralizadora. Si ello no fuera posible, la “solución final”, pregonada por los seguidores de Umberto Bossi, era dividir a Italia en dos, La Padania – que encarnaba supuestamente esos valores - y el resto del territorio también supuestamente inmerso en los círculos del Mal

El berlusconismo para imponer su “relato” – y ocultar los problemas judiciales de su jefe, y la corrupción de muchos de sus adláteres – quiso sancionar la llamada “ley mordaza”, rechazada finalmente por la presión de casi toda la sociedad italiana. En tanto, y a pesar de un poder judicial que actuaba dentro de los límites constitucionales, Silvio Berlusconi eludía el accionar de la justicia por prescripción de las causas en su contra sin demostrar en ningún caso su inocencia.

La actual situación de Bossi, nos demuestra que lo hecho por él y por su partido, difiere totalmente de lo expuesto en “el relato”. La asociación de los hombres del PDL y de la Lega, con la criminalidad sureña, y el uso de fondos partidarios para comprar títulos universitarios y bienes personales han quedado en evidencia.    

Algo similar ocurre en la Argentina, donde la acumulación de riquezas en tiempos record por los gobernantes, es justificada por el “filósofo” José Pablo Feinmann, quien ha sostenido la teoría según la cual deben así actuar para poder escapar de los futuros acechos del poder imperialista. Parece que “el relato” quiere también justificar al vicepresidente Boudou, en relación con el tema Calcográfica Ciccone, en la que se pretende imprimir billetes de $ 100, con un costo millonario, que podría reducirse a una cuarta parte, con el simple expediente de darle curso legal a billetes de $ 200 y $ 500, que simplificarían las transacciones comerciales. Es claro que admitir la inflación de los últimos años, no forma parte de “el relato”.