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ITALIA: OTRA VEZ INESTABILIDAD POLÍTICA POR LAS DIFERENCIAS ENTRE BERLUSCONI Y GIANFRANCO FINI

Ruptura en la gobernante coalición de centro derecha, por distintas posiciones entre los seguidores de Berlusconi y los de Gianfranco Fini

procedimientos de tipo sectario, como moverse en pos de conseguir grandes negocios, influyendo sobre funcionarios y hasta sobre jueces. Esta manera de operar ha acuñado la expresión Logia P3 en recuerdo de la tristemente célebre P2 comandada por Licia Gelli.

 

Berlusconi reunió este jueves en Roma a la cúpula del partido para concretar la expulsión de la corriente de Fini. El documento aprobado por la dirección del PDL, dice:"Ya no existen las condiciones para seguir bajo el mismo techo", mencionado que existen "insalvables divergencias" con el grupo liderado por Fini, que es también presidente de la Cámara de los Diputados. Fueron sancionados también tres miembros de la ex Alianza Nacional, el antiguo partido de Fini que concurrió con Forza Italia a formar el actual PDL. Berlusconi señaló: "Ya no estoy dispuesto a aceptar el disenso, un partido en el partido".

 

La corriente de Fini a saldrá entonces del partido y formará dos nuevos grupos parlamentarios, uno por cada cámara, calculándose que contarían con 33 diputados y 15 senadores. De confirmarse esas cifras, la coalición gubernamental perdería la mayoría en la Cámara de Diputados y podría perder el Senado, pues cuenta actualmente con 174 senadores sobre un total de 315 y 344 diputados sobre los 630.

El Gobierno dependerá ahora del rumbo que imprima a las votaciones la corriente de Fini, que aún no está dispuesto a respaldar una moción de censura al Ejecutivo. Ello  no implicará la caída automática del Gobierno, pero su capacidad de iniciativa del Gobierno se vería muy mermada, y seguramente los finianos no votarían en los casos en que las leyes tienden a ocultar o dejar sin castigo los casos de corrupción. Italia despierta así, una vez más, en la incertidumbre política, con una mayoría muy frágil, que recuerda la de Romano Prodi en 2008.

Dos cuestiones separan a Berlusconi de Fini, en primer lugar la ley mordaza. Fini obligó a suavizar el proyecto que regula el uso de las escuchas telefónicas, para garantizar algo de libertad de prensa a periodistas y editores y la posibilidad de investigar a los magistrados, ante la ira de Berlusconi, que pretendía un total control sobre la prensa. En segundo término es la investigación sobre la llamada P3, que intentaba adjudicarse licitaciones públicas y condicionar los nombramientos de los jueces del Consejo Superior de la Magistratura y de tribunales clave para los juicios al entorno de Berlusconi.